ERE en Capgemini: claves laborales y oportunidades para los despachos de abogados

Una reestructuración laboral que marca tendencia

Capgemini ha ajustado recientemente el alcance de su expediente de regulación de empleo (ERE) en España, reduciendo el número de personas afectadas tras el proceso de negociación. Se trata de una reestructuración laboral de calado, que impacta a un porcentaje relevante de la plantilla y que se está siguiendo de cerca en los medios económicos y especializados.

Más allá del dato concreto, la noticia refleja una realidad: la litigiosidad laboral asociada a ERE, movilidad geográfica, modificaciones sustanciales y salidas pactadas seguirá aumentando. Y eso abre un espacio evidente de oportunidad para los despachos de abogados que trabajan en derecho laboral y negociación colectiva.

Qué revela este ERE sobre el momento actual del derecho laboral

  • ERE cada vez más negociados: la reducción de personas afectadas evidencia la importancia de la mesa de negociación colectiva y de la asesoría jurídica estratégica desde el minuto uno.
  • Foco en la responsabilidad social empresarial: sindicatos, trabajadores y opinión pública analizan con lupa si la empresa actúa con proporcionalidad, transparencia y medidas de acompañamiento.
  • Incremento de potenciales conflictos: impugnaciones de ERE, demandas individuales, revisiones de criterios de selección, y reclamaciones vinculadas a derechos fundamentales o discriminación.

Oportunidades para despachos que asesoran a empresas

  • Diseño preventivo de reestructuraciones: análisis previo de la situación empresarial, justificación económica y organizativa del ERE o ERTE, y evaluación de alternativas menos traumáticas.
  • Negociación colectiva estratégica: acompañar a la dirección en la negociación con la representación de los trabajadores, cuidando la documentación, las actas y la coherencia del relato empresarial.
  • Protocolos de responsabilidad social: elaboración de políticas de acompañamiento, planes de recolocación y comunicación interna y externa para minimizar el riesgo reputacional y el conflicto judicial posterior.
  • Defensa ante litigiosidad creciente: preparación de la estrategia procesal ante posibles impugnaciones del ERE, conflictos colectivos y reclamaciones individuales.

Oportunidades para despachos que representan a trabajadores y sindicatos

  • Impugnación de ERE y defensa colectiva: análisis de la concurrencia de causa, del respeto al periodo de consultas y de la corrección de los criterios de selección.
  • Revisión de condiciones y movilidad: estudio de traslados, cambios de centro de trabajo, modificaciones de jornada, salario y funciones derivados de la reestructuración.
  • Negociación de salidas individuales: apoyo a empleados que buscan mejorar condiciones de indemnización o pactar extinciones de mutuo acuerdo.
  • Protección de colectivos vulnerables: identificación de posibles discriminaciones por edad, género, situación familiar o discapacidad.

Cómo adelantarse a la próxima ola de reestructuraciones

Desarrollar guías y protocolos internos para actuar con rapidez cuando un cliente anticipe una reestructuración, formar a los equipos en las últimas tendencias en derecho laboral y ERE, e impulsar contenidos especializados que posicionen al despacho como referente en reestructuraciones laborales complejas.

Preguntas frecuentes sobre EREs y oportunidades para despachos laboralistas

¿Qué es un ERE y cuándo puede presentarlo una empresa?

Un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es el procedimiento colectivo mediante el cual una empresa puede extinguir contratos de trabajo de forma colectiva (despido colectivo), suspender contratos temporalmente (ERTE), o reducir jornadas laborales. Para que pueda presentarse un despido colectivo, la empresa debe acreditar causas económicas (pérdidas actuales o previstas, descenso persistente en el nivel de ingresos), técnicas (cambios en medios o instrumentos de producción), organizativas (cambios en sistemas y métodos de trabajo), o productivas (cambios en la demanda de los productos o servicios). El ERE requiere la apertura de un período de consultas con los representantes de los trabajadores de al menos 30 días (15 días en empresas de menos de 50 trabajadores), y durante ese período la empresa y la representación laboral deben negociar de buena fe para buscar acuerdos. Si hay acuerdo, facilita la legalidad del proceso; si no lo hay, la empresa puede ejecutar el despido colectivo bajo su responsabilidad.

¿Puede un trabajador impugnar su despido dentro de un ERE?

Sí. Un trabajador puede impugnar su despido en el marco de un ERE de dos formas. La primera es la acción colectiva: la demanda de impugnación del despido colectivo, que pueden presentar los representantes de los trabajadores o el Ministerio Fiscal ante la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional (si el ERE afecta a varias provincias) o del Tribunal Superior de Justicia de la comunidad autónoma. Esta acción puede declarar la nulidad de todo el ERE si existen vicios procedimentales o falta de causa. La segunda es la acción individual: cada trabajador afectado puede presentar demanda individual impugnando su propio despido, alegando que no existe causa suficiente para su extinción concreta, que los criterios de selección son discriminatorios o contrarios a sus derechos fundamentales. El plazo para la acción individual es de 20 días hábiles desde la comunicación de la extinción. Las acciones colectivas e individuales pueden coexistir y la resolución de la acción colectiva puede afectar a las individuales.

¿Qué indemnización tiene derecho a cobrar un trabajador afectado por un ERE?

La indemnización mínima legal en un despido colectivo por causas económicas, técnicas, organizativas o productivas es de 20 días de salario por año de servicio, con un máximo de 12 mensualidades. Sin embargo, en la práctica muchos ERE incluyen indemnizaciones mejoradas como parte del acuerdo con la representación de los trabajadores, que pueden llegar a 33, 45 días o más por año trabajado en función de la negociación, la situación financiera de la empresa y la presión sindical. Además de la indemnización, el trabajador tiene derecho a prestación por desempleo si ha cotizado el tiempo mínimo requerido. En muchos ERE también se negocian medidas de acompañamiento como planes de recolocación externa (outplacement), formación, ayudas para prejubilación, o periodos de transición con contrato suspendido para buscar trabajo.

¿Qué es el período de consultas en un ERE y cuál es su importancia?

El período de consultas es la fase de negociación obligatoria que debe desarrollarse entre la empresa y los representantes de los trabajadores antes de ejecutar un despido colectivo. Su duración mínima es de 30 días naturales (15 días en empresas de menos de 50 trabajadores). Durante este período, empresa y representantes deben negociar de buena fe con el objetivo de alcanzar un acuerdo, aunque no existe obligación de llegar a él. La importancia del período de consultas es múltiple: su correcto desarrollo es condición de validez formal del ERE (un ERE ejecutado sin el período de consultas correcto puede declararse nulo), las actas de las reuniones documentan el proceso y son prueba clave en caso de impugnación, y los acuerdos alcanzados durante la consulta gozan de presunción de legalidad y dificultan las impugnaciones posteriores. Para los despachos, asesorar correctamente a su cliente (empresa o comité de empresa) durante el período de consultas es donde más valor pueden aportar para prevenir litigios posteriores.

¿Cómo puede un despacho laboralista especializarse en EREs y reestructuraciones?

Para especializarse en EREs y reestructuraciones laborales, un despacho laboralista debe desarrollar competencias en varias dimensiones. En conocimiento técnico: dominio profundo del Estatuto de los Trabajadores (artículos 47, 51 y 52.c), del Reglamento de procedimientos colectivos, y de la jurisprudencia del Tribunal Supremo y de las Audiencias Nacionales sobre causes objetivas, criterios de selección y vicios procedimentales. En capacidad negociadora: habilidades de negociación en situaciones complejas con múltiples partes, incluyendo sindicatos, comités de empresa, dirección y abogados de la contraparte. En gestión de procesos paralelos: capacidad para coordinar la estrategia procesal cuando coexisten acciones colectivas e individuales. En posicionamiento: generar contenido especializado (análisis de EREs relevantes, guías para trabajadores o empresas) que posicione al despacho como referente en este nicho, y establecer alianzas con otros despachos de menor tamaño que puedan derivar casos complejos de reestructuración.