Riesgos de compartir casos judiciales con IA: un precedente que cuestiona la confidencialidad

Un juez federal de Nueva York, Jed Rakoff, ha dictaminado que las conversaciones mantenidas con chatbots de inteligencia artificial (IA) como Claude no gozan de la protección del privilegio abogado-cliente. Esta decisión permite que tales interacciones sean empleadas como prueba en litigios. Este fallo se materializa en el marco de un caso de fraude por 300 millones de dólares en contra del ejecutivo Bradley Heppner, creando un precedente significativo: la información compartida con IA puede ser utilizada en su contra, aun cuando sea con la intención de preparar una defensa.

El caso que lo cambia todo

Antes de su arresto, Heppner había consultado a Claude (de Anthropic) y generó 31 documentos que analizaban su situación legal, algunos de los cuales se basaban en consejos anteriores proporcionados por sus abogados. Después de que el FBI incautara sus dispositivos, los defensores de Heppner reclamaron la protección bajo el secreto profesional. Sin embargo, el juez desestimó esta solicitud, argumentando que las IA no son considerados confidentes legales.

Esta decisión plantea un dilema para la fiscalía: usar este material como prueba podría obligar a los abogados a testificar, lo que podría arriesgar la nulidad del juicio.

Implicaciones prácticas para usuarios y profesionales

  • Para cualquier persona involucrada en un litigio: Los casos de divorcio, disputas laborales o mercantiles no están exentos de este riesgo. Cualquier consulta a IA sobre aspectos legales se considera pública y puede ser reclamable por un juez, lo que elimina la confidencialidad.
  • Declaraciones de expertos: Sam Altman, CEO de OpenAI, ha confirmado que las conversaciones con ChatGPT no tienen protección legal y pueden ser requeridas judicialmente.
  • En España y Latinoamérica: El principio de libertad probatoria permite que chats de IA sean utilizados como prueba, siempre que se autentiquen y sean pertinentes, como es el caso en Costa Rica. No obstante, algunos jueces dudan de su valor probatorio sin verificación humana.
Riesgo Ejemplo Consecuencia
Falta de confidencialidad Compartir detalles de un caso con ChatGPT/Claude Un juez ordena la entrega de los chats a la fiscalía; OpenAI debe preservar las conversaciones, incluso aquellas borradas.
Errores de IA Un abogado utiliza IA para 48 citas falsas en un recurso (en Canarias) Se impone una multa de 420€ por «imprudencia»; la IA actúa como asistente, no como autoridad decisoria.
Uso en defensa Generar documentos con IA Estos materiales no están protegidos y pueden ser utilizados en contra del interesado.

Lecciones y recomendaciones

Es fundamental que los abogados adviertan explícitamente a sus clientes sobre los riesgos asociados con el uso de IA. Se aconseja también optar por espacios colaborativos supervisados, donde la IA se utilice bajo el contexto de una relación abogado-cliente. En jurisdicciones como España, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) regula el uso de IA para jueces, permitiendo su uso solo bajo supervisión humana y herramientas autorizadas.

Ejemplos de precedentes similares, como las multas impuestas a abogados en Estados Unidos por el uso de IA, subrayan la necesidad de siempre verificar los resultados generados por la inteligencia artificial. La IA tiene el potencial de acelerar la justicia, pero sin transparencia, puede dar lugar a sesgos y desigualdades en su aplicación. En resumen, se debe tratar a la IA como a un testigo público, no como un consultor privado.

Fuente de la noticia: Xataka